Ausencia

2 10 2009





del pensamiento inútil

24 08 2009




Letanía

13 07 2009

(Pulsar para leer)





Vencida

21 06 2009




En desvelo

19 06 2009




Entre dos sábanas

13 06 2009




Sola

13 06 2009

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Caza de brujas

16 05 2009




Recobrar la cordura

14 05 2009

(Pulsar para leer)





La orilla blanca

13 04 2009

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Mi tristeza

7 04 2009
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Cuando fuí feliz

21 03 2009
Junto al dolor infinito, habita la desesperación de saberte pérdida.
Desde el comienzo supe que aquello sólo acababa de empezar y que sería largo el camino…
Fui feliz cuando llovió sobre las heridas de la tierra, cuando los campos de trigo peinaron el viento, cuando los soles de agosto doraron la piel, cuando las olas rompieron en mar abierto…
Hoy supe que todo había terminado, cada vez sentía menos, hasta no sentir nada, sólo una desconocida a mi lado, la rutina…
Bajo la sombra de los tulipanes se escondían los días. El sudor resbalaba en la frente, los surcos de la tierra y de la piel cada vez se parecían más.
El hierro hendido daba forma a los campos. Los almendros en flor anticipaban las lluvias de abril, el aire se llenaba de aromas de vida, el trino de los pájaros inundaba los oídos, el sol calentaba la piel cuando el frío aún se sentía. 
Me imaginaba el sonido de la tristeza como el llanto de un niño, como el sonido de un árbol cayendo abatido en el bosque, como la voz de un anciano hablándole a su soledad, como el estallido de una bomba en cualquier lugar…
¿Y si hubiera estado equivocado? Qué hubiese ocurrido si me hubiese dado cuenta de que confundí el camino apenas comenzar, que empeñé mi esfuerzo en un objetivo errado, que confundí mi voluntad, que di la espalda a las oportunidades de cambiar, que jamás me planteé la importancia de lo que rechazaba…
El camino de los sentimientos nunca fue recto y a cada curva surgía un cruce, las opciones iban dejando atrás amigos y amores imposibles con los que, a veces, más adelante me volvía a encontrar.
La felicidad se alimentaba de instantes, de gotas de rocío, de aire fresco, de risas…
No hubo forma de saber qué pasó. Un día al despertar había desaparecido por completo. La busque en las miradas, en los gestos… la busqué en las palabras; la busqué sin descanso, pero no hubo forma de saber dónde se había marchado la felicidad.




Ojos tristes

8 03 2009




Un pensamiento

4 03 2009

En el alma, se cincela con sangre
cada ilusión que nos nace;
los malos momentos se esculpen con dolor,
en cada milímetro de nuestra piel.

Roma





Desamor

19 02 2009
(Pulsar para leer)




Tu cuerpo

19 12 2008





Los peligros del Mundo

2 12 2008





Con el corazón cansado

25 11 2008

La tristeza infinita contenida en tu mirada hizo que me diese cuenta de que te había perdido, estabas a miles de kilómetros entre mis sábanas.

Quise aferrarme a tus falsas caricias cuando el dolor abrazó mi corazón como el agua funde el hielo sin remedio.

Sabía que te irías cuando abrí la puerta de mis sueños y entré en la realidad de mis pesadillas, más alla de los campos de trigo que el viento peina y dora el sol.

Deseé contagiarte de mi pasión cuando con delicadas caricias alargué cada beso, cada súplica silenciosa… eras mía una vez más, sin ser mía ya.

Tu cuerpo pedía libertad a tu mente, que se compadecía de mí postergando la despedida, postergando el dolor de una herida que sangraba oculta.

Llovía en nuestra casa entre un aire quieto, espectante, cargado de silencio y palabras forzadas, saliendo sin querer escapar del pecho.


La rutina de los días había apagado el fuego que nos calentó y el frío llegaba poco a poco, que quisiéramos darnos cuenta, sin querer abrir la caja de los vientos que se iban convirtiendo en huracán incontenible.

 Nos amábamos sin amor, haciéndonos daño sin querer, notando frías las caricias, distantes los besos, cansados los cuerpos y roto el amor.

Un día en que sobraban las palabras, nos miramos a los ojos, con esa tristeza infinita de sabernos heridos, desnudos de sentimientos.

Entonces te abrí la puerta, nos besamos por última vez y te alejaste de mi dolor dejándome en el limbo de tu ausencia.

Desde aquel día no pasa una hora, un minuto, un segundo, un instante… sin que el silencio me recuerde que ya no estás, sin que este corazón, cansado de latir, olvide que te pertenece.

 





Antojos

9 11 2008





El hombre de mis sueños

22 10 2008