En silencio

7 11 2009




Pensamientos lejanos

2 11 2009

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Un sueño en el campo

27 09 2009




Duermo

23 09 2009




Mi promesa de amor

22 09 2009




Me gustaría

30 08 2009
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Fotografía y texto.





En cuatro tiempos

3 07 2009




Mar

15 06 2009




Como la respiración

30 05 2009




El hombre imperfecto

29 05 2009

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Si supieras…

27 05 2009




Cada lágrima

17 05 2009




Para nada

9 05 2009




Es tan bello

21 04 2009





En tus palabras

9 03 2009
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Batalla de los sentidoszaf

27 02 2009




Pensamientos lejanos

21 02 2009

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Compartir silencio

30 01 2009

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Con el corazón cansado

25 11 2008

La tristeza infinita contenida en tu mirada hizo que me diese cuenta de que te había perdido, estabas a miles de kilómetros entre mis sábanas.

Quise aferrarme a tus falsas caricias cuando el dolor abrazó mi corazón como el agua funde el hielo sin remedio.

Sabía que te irías cuando abrí la puerta de mis sueños y entré en la realidad de mis pesadillas, más alla de los campos de trigo que el viento peina y dora el sol.

Deseé contagiarte de mi pasión cuando con delicadas caricias alargué cada beso, cada súplica silenciosa… eras mía una vez más, sin ser mía ya.

Tu cuerpo pedía libertad a tu mente, que se compadecía de mí postergando la despedida, postergando el dolor de una herida que sangraba oculta.

Llovía en nuestra casa entre un aire quieto, espectante, cargado de silencio y palabras forzadas, saliendo sin querer escapar del pecho.


La rutina de los días había apagado el fuego que nos calentó y el frío llegaba poco a poco, que quisiéramos darnos cuenta, sin querer abrir la caja de los vientos que se iban convirtiendo en huracán incontenible.

 Nos amábamos sin amor, haciéndonos daño sin querer, notando frías las caricias, distantes los besos, cansados los cuerpos y roto el amor.

Un día en que sobraban las palabras, nos miramos a los ojos, con esa tristeza infinita de sabernos heridos, desnudos de sentimientos.

Entonces te abrí la puerta, nos besamos por última vez y te alejaste de mi dolor dejándome en el limbo de tu ausencia.

Desde aquel día no pasa una hora, un minuto, un segundo, un instante… sin que el silencio me recuerde que ya no estás, sin que este corazón, cansado de latir, olvide que te pertenece.

 





Despertando deseos

16 11 2008